La Princesa Cautiva.
Puede que ya nadie lo recuerde, y que solo unos pocos conozcan la historia que les voy a contar.
Sucedio hace mucho, mucho tiempo, en uno de los reinos de taifas mas poderosos que existieron, La Taifa de Badajoz.
Todo ocurrió cuando la joven hija del rey de Badajoz se enamoro de un caballero cristiano. Su padre, enfurecido y rabioso de que desease a un infiel la mando encerrar. La princesa sin nombre fue encerrada en una de las inumerables torres que jalonan la muralla que encerraba y protegia a la ciudad.
Siete ventanas la torre tenia, siete ventanas desde donde la princesa recibia noticias de su amado, y podia contemplar la luz del sol, y el bello paisaje que ante la torre se ofrecia. Desde alli contemplaba el Rio Guadiana, que se funde en un abrazo con el cerro a cuyos pies transcurre.. Veia tambien la princesa los muros que bajaban de la muralla al rio, que aseguraban el suministro de agua en caso de asedio.
Al ver el rey que su hija no cesaba en desear al infiel, poco a poco ordeno tapar las ventanas, que fueron cegadas una a una, hasta que al final, todo lo que podia ver la princesa era un haz de luz que se colaba por debajo de la puerta.
Entonces se apago el mundo, dejo de ver las cosas que mas queria, su amado, su ciudad, y su Rio Guadiana. Llena de tristeza, la princesa murio en un oscuro ostracismo, condenada por el mismo que la trajo al mundo.
Poco ya se puede ver de la Torre de las Siete Ventanas, pues ese es sun nombre, salvo su parte baja, los restos de los muros del agua, y una pequeña poterna. Azares y devenires del tiempo hicieron que la parte superior se destrullera, privandonos de contemplar las siete ventana cegadas que significaron el martirio de nuestra princesa.
Pero aun cuentan, que en las noches frías y oscuras se escuchan los gemidos de dolor en las cercanías de la torre de aquella que fue enterrada en vida. Y si algún día tienen la oportunidad de visitar la alcazaba de Badajoz, veran que en la torre, aun como nexo tétrico con la historia, se encuentra medio desvencijado el hierro donde se ataba la cuerda donde los reos eran ahorcados, clamando la tortura que sufrió la princesa, que llora por ella por y todos los que allí fueron ahorcados